El pasado viernes 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente en el parque colmenareño de la Alameda.
A iniciativa de la plataforma "Salva, Protege y Conserva la Alameda", acudimos al evento para reivindicar la protección de este parque.
A la entrada, Sara preparó varias mesas con divertidas actividades y juegos para niñ@s como puzzles de aves que se pueden ver por el parque como carbonero común, herrerillo y petirrojo; una sopa de letras donde tenían que encontrar diferentes palabras relacionadas con el cuidado de nuestro planeta; un papel continuo donde pudieron dibujar un mural sobre el parque, y unas tablas donde se podían escribir frases sobre lo que significaba para cada cual el parque.
Mientras, en el interior, Marta nos contaba lo que nos aporta este parque y lo que está ocurriendo y el peligro de destrucción que le acecha.
Después, como representante de Anapri, tomé la palabra yo, Jose, y hablé de la variedad de aves, de la importancia para el gorrión molinero, muy escaso en el municipio y común en la Alameda. También hablé de mis recuerdos, ya que hace casi 50 años, participé con el colegio Virgen de los Remedios, en la plantación de algunos de los árboles que han ido desapareciendo. Animé a estar atentos y defenderlo de la especulación urbanística.
En representación de la Plataforma "Defensa de lo público", Ana nos habló de la salud y el bienestar que nos proporcionan los espacios verdes, los árboles y la naturaleza en general, y nos animó a luchar por estos espacios.
Después tomó la palabra Juan, de la asociación "Trashumancia y Naturaleza", aportando sus experiencias en todo lo relacionado con la trashumancia de las ovejas y el ganado, y en como desde esta y otras asociaciones se lucha porque las Vías Pecuarias sigan conservándose y usándose para lo que han sido creadas hace cientos de años.
Por último, tomó la palabra Arsenio, presidente de ARBA Colmenar Viejo. Nos contó la trayectoria de la asociación en Colmenar, además de desgranar las especies de árboles que hay en la Alameda, el número de individuos de cada especie, y el ilusionante proyecto de reploblación con especies autóctonas variadas, formando una especie de arboreto con carteles informativos.
Al terminar su intervención, nos animó a acercarnos a uno de los rincones del parque para realizar una plantación simbólica de varios arbolitos (encina, roble, higuera y olmo siberiano)
No es el mejor momento para plantar arbolillos, pero la ilusión y el mimo con el que l@s niñ@s y participantes los plantaron, y el compromiso de cuidarlos y regarlos, mereció enormemente la pena.
También hubo un pequeño redil con tres corderitos, y la celebración culminó con un cuento, y un par de canciones por parte de Uche, que con valor y arrojo, venció sus nervios y nos hizo disfrutar un rato.
Con el ánimo de reunirnos en diferentes ocasiones en el parque para darle uso y vida, la excepcional jornada llegaba a su fin, no sin que el simpático autillo nos despidiera con su singular reclamo.
Muchas gracias a tod@s por participar, esto no ha hecho más que empezar.
Fotografías de Eduardo Ramírez, vicepresidente de ANAPRI.