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martes, 28 de enero de 2020

Dehesa de Navalvillar.

El día 12 de enero, visitamos una vez más nuestra querida dehesa de Navalvillar. Comenzamos remontando el arroyo Tejada. A primera hora, gran número de gaviotas nos sobrevolaban reclamando y dirigiéndose hacia el vertedero. Algunos pinzones y herrerillos comunes, posaban y se alimentaban entre las despobladas ramas de los fresnos, mientras un par de buitres negros descansaban en unas rocas.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Urracas y carboneros se dejaban ver, y la silueta inconfundible, con la cola en forma de V, de los milanos reales nos acompañaban en el cielo. Al fondo, un picogordo se posa en la última rama de un fresno, donde nos permite observarle con el telescopio, y comentar el grosor del pico que le da nombre.

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Los conejos corretean por varios sitios y después de escuchar el reclamo del petirrojo, descubrimos a uno de ellos alimentándose por el suelo.

Petirrojo (Erithacus rubecula)

Mirlos con sus señales de alarma se esconden a nuestro paso, y después de observar a un mochuelo en su descanso matutino, disfrutamos de un grupito de zorzal charlo que también se afana en alimentarse por el suelo, mientras alguno de ellos nos vigila desde una rama.

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

No desperdiciamos ninguna ocasión para inmortalizar los avistamientos, en una caza fotográfica bastante menos agresiva, que la que siembra de cadáveres y plomo nuestros campos algunos meses al año. Además, nos sirve para ejercer ciencia ciudadana, aportando esas fotografías y los datos que recopilamos, para registrarlos en plataformas como Inaturalist y que sirven para que cualquier científico haga uso se ellos para futuros estudios.

Observando y fotografiando fauna. Foto: Eduardo Ramírez.

El otoño nos dejó al descubierto este nido de pájaro moscón, que por otro lado, ya teníamos controlado de la primavera pasada, y que confirma la expansión de la especie. De las sospechas de tratarse de un reproductor probable contemplada en nuestra guía de Aves de la Dehesa de Navalvillar, ha pasado a ser un reproductor seguro en la actualidad.

Nido viejo de pájaro moscón (Remiz pendulinus)

Otro habitual como el ratonero, vuela desde una encina y grupos de rabilargos se mueven por los majuelos. Vemos un par de corzos a la carrera y una pareja de zorros sesteando al sol en unas rocas. Un poco más abajo un damero de imperial nos sobrevuela y el avistamiento de un par de buitres negros posados en el suelo, ponen fin a tan provechosa jornada de campo.

Buitres negros (Aegypius monachus)

viernes, 13 de diciembre de 2019

En busca de cabras monteses

9 de diciembre. Amanece con niebla, pero siguiendo la filosofía de que "al campo hay que salir hasta cuando hace bueno", nos aventuramos a realizar la búsqueda y observación de cabras monteses que teníamos programada. Son las 8:30h y ya muy cerca de la zona, la niebla sigue muy cerrada. Como si se tratara de una puerta en el tiempo, pasamos a un paisaje serrano, soleado y totalmente despejado.

Pico San Pedro sobre un mar de nubes.

La ascensión nos depara estar por encima de un mar de nubes, y nos muestra unos paisajes espectaculares.



Comenzamos a observar rabilargos y cornejas, algún colirrojo tizón y varios zorzales charlo.

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

A lo lejos, divisamos al objetivo de nuestra salida. Enriscadas, probablemente por el incesante ladrido de un perro en la zona baja, descubrimos un rebaño de unas 40 cabras monteses. Todas hembras y cabritillos y solo un par de machos adultos.

Cabras montesas

Los buitres comienzan a revolotear intentando coger alguna térmica. Uno de ellos se acerca en su vuelo circular al lugar donde están las cabras, momento en el que éstas se pegan una pequeña carrera huyendo de lo que debieron pensar que podría ser su depredador alado, el águila real. Falsa alarma, al contrario de lo que pretenden difundir infinidad de bulos, el buitre no ataca, es un ave carroñera.

Cabras montesas

Seguimos ascendiendo y disfrutando del mar de nubes y los paisajes, y pensando en lo que nos habríamos perdido si nos hubiéramos quedado en casa.


Por momentos, la niebla nos absorbe, pero igual que viene, se va.


No volvemos a ver más cabras. Lo que si vemos son algunos buitres que levantan el vuelo y cuando son engullidos por las nubes, algunos de ellos, deciden volver a posarse en las rocas esperando mejores condiciones para el planeo.

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Después de esto, emprendemos la retirada, con la sensación y la suerte de haber disfrutado de un día muy particular.

martes, 19 de diciembre de 2017

La importancia del agua.

El otro día, a la que salía de la finca de producción ecológica "La Suerte Ampanera", y mientras esperaba a que se cerrase la puerta, sucedió algo muy interesante. En un pequeño charquito que se hizo en el hueco de una roca, vi por el rabillo del ojo, como un mirlo se acercaba, bebía y se alejaba. No tardó mucho en que se acercaran también a beber unos cuantos rabilargos.

Rabilargo (Cyanopica cyana)
A escasos 10m, con la ventanilla bajada y con la cámara en mano, iban acercándose poco a poco a beber, más o menos confiados, por lo que les pude ir fotografiando. Llevamos un otoño de los más secos de los últimos años, quizás por eso, estos pequeños reductos con agua son un gran atrayente para la supervivencia de un montón de aves.

Rabilargo (Cyanopica cyana)
Al rato, un zorzal charlo se acerca también al lugar, y yo desde mi improvisado aguardo, sigo disfrutando y haciendo fotos a placer.

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)
Nada más irse, en un enebro cercano, observo la presencia de un picogordo. Quizás un poco extrañado por la presencia de mi furgo, se queda unos momentos dubitativo, pero la sed no hace que se lo piense demasiado y también baja a beber.

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
Para terminar, un macho de pinzón vulgar, también decide visitar el efímero bebedero y proporcionarme una nueva alegría al poder observar otra especie más a una distancia mínima.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Todo esto en no más de 10 minutos. Alucinante.