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jueves, 20 de marzo de 2025

Fauna silvestre en la granja escuela CEI El Jarama.

El poder trabajar en plena naturaleza, para mí, que me encanta, es una auténtica delicia. Hoy ha sido uno de esos días de los que te acuerdas durante un tiempo. Nada más llegar a la granja y salir del coche, un par de avutardas pasan volando por encima desde las cercanas estepas cerealistas de Talamanca del Jarama, dirección Torremocha. A la par, un pico picapinos cambia de árbol con su característico vuelo ondulante. Mientras avanzaba hacia el edificio, en los chopos junto al laguito, descubro un ave robusta y oscura posada en los chopos. La cola redondeada descartaba a los milanos negro y real, y la falta de mancha blanca en el pecho, dejaba fuera al busardo ratonero. Sin duda se trataba de un Águila calzada (Hieraaetus pennatus), en este caso de morfo oscuro. Después de preparar las tareas para el recibimiento del cole que hoy nos visitaba, y mientras metíamos las barcas al laguito, he visto que seguía en el mismo sitio, quizás agotada de su regreso de sus lejanos cuarteles de invernada en África. Casualidades de la vida, hoy tenía la cámara de fotos en el coche, con lo que me he acercado y la he podido retratar. 

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus)

Al regresar para dejar la cámara de nuevo en el maletero, en uno de los pinos de la entrada, he podido observar a una vecina habitual. Una preciosa ardilla roja, roía con fluidez una de las piñas.

Ardilla roja (Sciurus vulgaris)

Después me he dirigido hacia el picadero, donde un par de compis, después de preparar los caballos, han tenido la enorme suerte de observar a un par de nutrias sobre un tronco en el recrecido cauce del río Jarama. Aunque la presencia de nutrias en este tramo del río, la teníamos clara, otra cosa es poder verlas en vivo y en directo.

Nutria (Lutra lutra). Foto: Eva Lázaro

Va tan crecido el río que las nutrias han llegado a entrar en la granja, marcando con sus excrementos su territorio, en el murete que separa el río de la granja. Nos viene de maravilla, máxime, teniendo en cuenta que se están diseñando actividades para ofrecer a los coles, sobre rastros y huellas.


Como punto final de esta entrada, una foto muy divertida, que nos han proporcionado dos de las aves domésticas de la granja. Una de nuestras gallinas Sebright, se refugia debajo de un gallo, pareciendo mostrar el "hartazgo" de las continuas lluvias de las últimas semanas, tan necesarias, por otra parte.



 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Viaje al estrecho de Gibraltar 4

En nuestro último día por el Estrecho visitamos de nuevo el observatorio de Cazalla. Por allí observamos algún aguililla calzada.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Foto: Jose A. Matesanz

El viento había cambiado a Poniente, lo que hace más favorable para las aves planeadoras poder cruzar hacia África.



Seguían pasando los abundantes milanos negros, varios centenares en el par de horas que estuvimos.

Milano negro (Milvus migrans). Foto: Javier Luján

También pasaron centenares de halcones abejeros, o abejeros europeos como se llaman ahora, en muchas ocasiones, mezclados con los milanos negros.

Abejero europeo (Pernis apivorus). Foto: Javier Luján.

En menor número, el más pequeño de los carroñeros europeos, pasaba a velocidad de crucero, con ligero planeo, pero con decidida determinación. Todo un placer poder observar algunos individuos de alimoche.

Alimoche (Neophron percnopterus). Foto: Jose A. Matesanz

No había un minuto en el que no hubiera algún ave en el cielo. Las culebreras también formaban parte de los integrantes del espectáculo de la migración. En un constante goteo, de uno en uno, o en pequeños grupitos de 3-4 individuos, vimos pasar varias decenas de esta espectacular rapaz.

Culebrera europea (Circaetus gallicus). Foto: Fabián Luján

Después de esta mañana de disfrute, pasamos a otro de los momentos esperados de la excursión, la oportuna y exquisita paella en uno de los restaurantes de Tarifa. Tras una relajada sobremesa, nos desplazamos al observatorio del Estrecho.

Observatorio del Estrecho. Foto: Eduardo Ramirez.

Frente al observatorio, y ya en continente africano, el Monte Musa, imponente promontorio de 839m, se asoma al mar.

Monte Musa. Foto: Fabián Luján

En este observatorio, al menos en el momento de la tarde en el que estuvimos, el espectáculo corría a cargo de los varios miles de abejarucos que pasaron en grupos de variados tamaños.

Abejaruco (Merops apiaster). Foto: Pedro Juan Sanz

 Golondrinas, vencejos comunes y un vencejo real a última hora, ponían un broche excepcional a nuestro extraordinario viaje al estrecho de Gibraltar.

Muy recomendable. Volveremos!!!!!!!!

domingo, 20 de septiembre de 2020

Viaje al estrecho de Gibraltar 2

El segundo día de nuestro viaje al estrecho, lo comenzamos visitando las marismas del Río Palmones, al norte de Algeciras. No se veía muchísimo movimiento pajaril, pero nada más llegar, disfrutamos de la presencia de un martín pescador posado en un cartel de las marismas. En vuelo vimos algún grupito de avocetas, algún archibebe claro y un zarapito trinador. Los carteles también los utilizaban para posarse las garcetas comunes.

Foto: Fabián Luján.

Al borde de las marismas, había un observatorio gestionado por el Colectivo ornitológico cigüeña negra COCN, y que por su situación elevada, nos habría permitido observar más cosas, pero desgraciadamente estaba cerrado. 

Foto: Ana García

Aún así, continuamos por el paseo marítimo, y en una zona de la marisma con arena, descubrimos varios chorlitejos grandes, y en la zona ajardinada, nos entretuvimos con un papamoscas gris. Ajustándonos al plan, aprovechamos para desayunar en una terracita.
Después nos dirigimos al Monte de Algamasilla. Desde la zona recreativa del Bujeo, parte una preciosa pista forestal, que nos lleva monte arriba entre alcornoques. Nos llamaron la atención infinidad de "capullos" de mariposas en las cortezas. Por lo que pudimos investigar, parece que el lugar es zona de distribución de la famosa mariposa monarca.

Foto: Ana García

Por aquí disfrutamos de pajarillos forestales como carboneros, herrerillos, trepadores azules y algún mosquitero musical, y por supuesto, en el cielo, diferentes aves planeadoras en migración.
Nos deleitaron durante un buen rato varias aguilillas calzadas "jugando", persiguiéndose, haciendo espectaculares picados y con una especial querencia por un pino, donde varias acababan tocando sus ramas. No descubrimos el objetivo de tales maniobras.

Aguilillas calzadas. Foto: Fabián Luján.

Aguilillas calzadas. Foto: Fabián Luján.

Milanos negros y halcones abejeros seguían pasando en vuelo alto. Se nos cruzó un gavilán y más bajas volaban algunas águilas culebreras.

Águila culebrera. Foto: Fabián Luján.

Desde aquí volvimos a comer y descansar al alojamiento. Por la tarde nos acercamos al observatorio de Cazalla. 

Foto: Ana García
                               

En el interior de sus instalaciones hay una bonita exposición de fotografías de aves y paneles que nos ayudan a conocer la zona y la importancia del lugar para la migración de las aves.

Foto: Ana García.
                                 

Foto: Ana García.

En el exterior, un fuerte viento, hace que los milanos negros desistan de cruzar el estrecho y vuelan bajos ladera arriba, alejándose de la costa.

Milano negro. Foto: Fabián Luján.

En los postes y cables cercanos al observatorio, vemos algún cernícalo posado.

Cernícalo vulgar. Foto: Eduardo Ramírez

Y protegiéndonos del sol bajo techo, descubrimos a los primeros alimoches.

Foto: Ana García

Alimoche. Foto: Pedro Juán Sanz

El fuerte viento y las ganas de conocer más sitios, hizo que cambiásemos de ubicación. Nos dirigimos a Getares, y desde allí al faro de Punta Carnero. Las vistas desde aquí de la Bahía de Algeciras son espectaculares. En las pequeñas afloraciones rocosas del mar, vemos descansar gaviotas de Audouin, vuelvepiedras y alguna garceta común. Como no todo es trabajar, también nos dio tiempo a disfrutar de unas cervecitas.

Foto: Ana García
                                                       
Pero no podíamos dejar de disfrutar del paisaje y seguir buscando cosillas. Enormes buques navegaban de un lado a otro, y entre ellos el ágil vuelo de las pardelas cenicientas. Para rematar, descubrimos un grupo de delfines, que nos brindaron muy buenos momentos, incluidos espectaculares saltos.

Foto: Ana García.

Y así nos pilló el anochecer de un intenso día, con Gibraltar difuminándose en la oscuridad.

Foto: Pedro Juán Sanz

viernes, 18 de septiembre de 2020

Viaje al estrecho de Gibraltar 1.

Desde hacía mucho tiempo teníamos pendiente un viaje al estrecho de Gibraltar para disfrutar del inigualable espectáculo de la migración de las aves. Ha tenido que ser en este desconcertante año del Covid cuando nos hemos animado, poniendo también nuestro pequeño granito de arena al impulso del turismo nacional. Ana y Bert desde un pueblo de Cádiz, Nuria y Fabián desde El Tiemblo (Ávila), y desde Colmenar Viejo (Madrid), Elena, Ricardo, Pedro, Eduardo, Arsenio, César, y el que suscribe, nos juntamos en nuestro alojamiento de Algeciras, en la tarde del 24 de agosto, para disfrutar de tan emocionante evento.

Parte del equipo en el Algarrobo. Foto: Eduardo Ramírez

Después de acomodar nuestras cosas en el alojamiento y un pequeño descanso merecido tras el largo viaje, pusimos rumbo al observatorio del Algarrobo, a mitad de camino entre Algeciras y Tarifa. Desde esta modesta instalación, muy útil por otra parte, con su techado y asientos de piedra, comenzamos a ver las primeras aves.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Foto: Fabián Luján

Más o menos cerca, pasaban algunas águilas calzadas. La mayoría en su plumaje claro más normal, pero no faltaron algunas de morfo oscuro, e incluso una de morfo intermedio.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) Morfo intermedio. Foto: Bert-Willen Geesink


También vimos pasar a alguna culebrera adulta. Estas observaciones iban intercaladas con otras de milanos negros y halcones abejeros que pasaban en mayor cantidad en vuelos más altos.

Águila culebrera (Circaetus gallicus). Foto: Bert-Willen Geesink


La suerte hizo que nos sobrevolara también un águila pescadora, al apostre, la única que vimos en todo el viaje.

Águila pescadora (Pandion haliaetus). Foto: Bert-Willen Geesink


Algunas golondrinas, vencejos y abejarucos también se dejaban ver en pequeño número, pero igualmente en vuelo hacia el sur, con el objetivo de cruzar al continente africano.
La cantidad de aves, también nos daba para buscar algunas características diferenciadoras entre adultos y juveniles, como el caso de las culebreras, donde algunos jóvenes presentan la garganta blanca.

Juvenil de Águila culebrera (Circaetus gallicus). Foto: Bert-Willen Geesink

Descubrimos también un azor que se dirigía al arbolado, mientras los buitres leonados sobrevolaban las crestas de los montes cercanos. No faltaban tampoco el paso intermitente de algunos cernícalos primillas y posiblemente vulgares, difíciles de distinguir en vuelo. 
Con la satisfacción de haber disfrutado de nuestro primer contacto con la migración y haber observado buen número de aves y de diferentes especies, llegaba el momento de volver al alojamiento a cenar y descansar, para estar preparados para los siguientes días. Pero cuando estábamos llegando a Algeciras, descubrimos un buen bando de milanos negros. Lo más rápido que pudimos, buscamos un lugar seguro para aparcar y disfrutar del excelso espectáculo.

Bandada de Milano negro (Milvus migrans). Foto: Eduardo Ramírez.

Una enorme bandada de unos 800 individuos cicleaban encima de nosotros, con las dudas que les generan los vientos de levante que reinaban en esos momentos.

Bandada de Milano negro (Milvus migrans). Foto: Eduardo Ramírez.

Genial broche para nuestro primer día de observación de la migración en el estrecho de Gibraltar.

jueves, 30 de julio de 2020

Casco urbano como lugar de campeo.

En estos últimos meses, por las circunstancias que han acontecido de salud pública y, en mi caso, la paralización de mi actividad laboral, he tenido bastante tiempo para mirar por la terraza. A la ya publicada intensidad de observación registrada en nuestros diarios pajariles del confinamiento, han seguido otras observaciones menos rutinarias pero continuadas.

Milano negro (Milvus migrans)

En este caso, las observaciones giran en torno al uso que han hecho algunas rapaces del casco urbano de Colmenar Viejo (Madrid), como lugar de campeo.

Milano negro (Milvus migrans)

Muy habituales han sido los vuelos rasantes de los milanos negros, cerca de los tejados, provocando continuas espantadas de las cada vez más numerosas palomas domésticas.

Milano.

Mucho más intensas han sido estas visitas al avanzar la primavera, quizás en busca de jóvenes de gorriones y estorninos inexpertos, que podrían ser presa fácil.

Milano.

Su pariente, el milano real, también ha visitado con asiduidad el horizonte sobre el cielo que ejercen los tejados.

Milano real (Milvus milvus)

Mucho más salvaje e indómita, el aguililla calzada causaba auténtico pánico entre todas las aves, escuchándose constantes señales de alarma entre todas las aves del vecindario cuando hacía acto de presencia.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus)

Y no era para menos, su presencia no era casual, venía expresamente a buscar alguna presa. La mirada hacia los tejados, de la siguiente foto, helaba la sangre a más de un ave que pensara que podría ser su objetivo.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus)
Una maravilla observarla en el pueblo con ese vuelo elegante y esa fiereza que la caracteriza.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus)
Pero si hay una rapaz que me ha sorprendido ver en mi barrio, ha sido al halcón peregrino, más por el número de veces, que por el hecho de verla.

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Este proyectil viviente, como lo definió hace años nuestro referente Félix Rodriguez de la Fuente, "me ha visitado" 7-8 veces.

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Varias le localicé con presa en las garras como se puede apreciar de manera testimonial en las fotos, pero también me brindó un increíble picado, sin éxito, que me dejó con la boca abierta, y todo, sin salir de casa.

viernes, 17 de abril de 2020

Diario pajaril del Confinamiento 13

Nos despedíamos de los diarios pajariles del confinamiento, con la premisa de que volveríamos a retomarla, si había alguna observación interesante o algún comportamiento digno de ser mencionado.

Pués no ha pasado mucho y ha sucedido. Ayer 16 de abril, aunque bastante relajados, tuve la suerte de tener en mi campo visual a un adulto de Águila imperial ibérica. La escasez de luz y mi escasa pericia, no dió para más que para retratarla en un acusado contraluz.

Águila imperial (Aquila adalberti). Foto: José Antonio Matesanz

Hoy 17 de abril el día comenzaba con la noticia de Ángel, de que en el entorno de su casa, estaba escuchando al Pico menor. Parecía premonitorio de lo excepcional que iba a ser el día.


A las 12:00h del mediodía, descubro la silueta, en vuelo alto, del halcón peregrino. A duras penas, acierto a hacerle un par de fotos testimoniales, que al menos valen para ver perfectamente su silueta.

Halcón peregrino (Falco peregrinus). Foto: José Antonio Matesanz

Halcón peregrino (Falco peregrinus). Foto: José Antonio Matesanz

Antes había observado a un grupo de 18 cormorán grande en vuelo migratorio norte.

Ya vuelan numerosos los vencejos, mezclados en ocasiones con los comunes aviones.


Poco más de una hora después, descubro un par de alimoches también en migración. No solemos tener muchas citas de esta pequeña carroñera en territorio colmenareño, aún poniendo mucha atención en el cielo en anteriores temporadas sin confinamiento.

Alimoche (Neophron percnopterus). Foto: José Antonio Matesanz

Alimoche (Neophron percnopterus). Foto: José Antonio Matesanz

La mañana sigue imparable con otra gran observación. A las 13:45h Arsenio nos informa y nos ilustra, con un macho de cernícalo vulgar, que ha cazado un verderón y lo está desplumando en una chimenea.

Cernícalo vulgar macho (Falco tinnunculus). Foto: Arsenio González

Bruno desde Fuentesanta ha visto buitre negro, otro cernícalo, cigüeñas, un cuervo y un águila culebrera.

A las 14:10h Arsenio nos vuelve a contactar: “Increíble, búho real en un tejado próximo. Lleva ya 10 minutos.”
        

Con el ánimo de verificar la cita, le insto a que mande foto, o que me confirme que es una observación 100% fiable, ya que en algunos tejados ponen señuelos de búho real para alejar a las palomas domésticas. Yo enfrente de casa tengo uno, con cabeza móvil y todo.

Señuelo Búho real. Foto: José Antonio Matesanz

Señuelo Búho real. Foto: José Antonio Matesanz

Primero nos manda una foto lejana de los tejados donde se supone que se ve, y es 100% imposible afirmarlo. 

Búho real. Foto: Arsenio González

Pero cuando nos manda la foto en condiciones, alucinamos. Un Búho real en un tejado de Colmenar!!!!!!!

Búho real (Bubo bubo). Foto: Arsenio González

Qué hará ahí ese bicho.  Aunque no es la primera vez que le escuchamos en el casco urbano, no hemos hecho seguimiento a ver si podría reproducirse en algún edificio. Tarea pendiente para el año que viene.
El lugar tan expuesto, no le ha salvado del acoso de 5 urracas.


A las 16:00h Samuel ve aguililla calzada por los Arcos. Un poco después veo yo también una más al sur.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Foto: Samuel de la Torre.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Foto: Samuel de la Torre.

Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Foto: Samuel de la Torre.

A la altura del cementerio nuevo, tengo un águila culebrera cernida buscando comida. De repente se tira en picado. Después de unos 10 minutos la veo salir de nuevo. Ha debido cazar con éxito y ha comido.

A las 17:45h Arsenio nos informa: “Se acabó el espectáculo. El búho se acaba de largar a todo gas hacia el este, pero le estaré siempre agradecido. En el zurrón me ha dejado unas 230 fotos y unos 20 vídeos. Ya compartiré algunos. Me hubiera gustado compartir su observación. Ojalá repita.” 
  
Por último, Samuel descubre la intimidad de un mirlo incubando en su nido.

   
Nido mirlo común (Turdus merula). Foto: Samuel de la Torre.

Con el cielo salpicado de casi un centenar de vencejos, cerramos este excepcional día.