Mostrando entradas con la etiqueta Ortegas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ortegas. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de febrero de 2019

Por estepas cerealistas de Madrid

A comienzos de enero, hicimos otra de nuestras salidas anuales, en este caso en busca de aves esteparias. Nos acercamos a la Zona de especial protección para las aves, ZEPA Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares. Concretamente fuimos a Talamanca del Jarama. No son de muchísima variedad estos parajes, pero sí que son el hábitat idoneo para que se refugien aves como el avutarda.

Avutardas (Otis tarda)
Esa foto es de archivo, en el mismo lugar, ya que en esta ocasión, sólo pudimos ver un par de grupitos en vuelo y muy alejadas.
No es raro encontrarse en estas estepas a los corzos. Utilizan las zonas boscosas y de matorral de las cercanias para refugiarse, y luego se acercan a estos campos más despejados para alimentarse. En esta ocasión pudimos descubrir a un par de individuos.

Corzos (Capreolus capreolus). Foto: Arsenio González.
También es conocido, que estos parajes tan despejados y con presencia de conejo, son un sitio ideal para que las grandes rapaces lo utilicen de vez en cuando como cazadero. Tuvimos la suerte de poder seguir las evoluciones de un par de águilas reales.

Águila real (Aquila chrysaetos). Foto: Arsenio González.
También vimos bisbitas pratenses, cogujadas, alondras, abubilla, pito real, además de rapaces como milano real, ratonero y aguilucho lagunero.
Otra de las joyas de estos parajes son las Ortegas. En un par de ocasiones las vimos volar en pequeños grupos, hasta que se posaban. Adaptadas a estos terrenos, cuentan con un plumaje muy mimético que las hace pasar prácticamente inadvertidas en el suelo, con sus plumajes parduzcos que se confunden con los terrones de tierra.

Ortega (Pterocles orientalis). Foto: Arsenio González.

Ortega (Pterocles orientalis). Foto: Arsenio González.
Con el sabor agridulce de no haber podido observar un poco mejor a las avutardas, nos retiramos en un día de ruta calmada y sosegada y como siempre, en muy buena compañía.

martes, 15 de diciembre de 2015

Estepas de Talamanca.

Hace ya ocho días que estuvimos de excursión por las estepas cerealistas de Talamanca del Jarama. Nuestro objetivo principal era la observación de avutardas, que en esta ZEPA madrileña, se encuentran de manera más o menos fácil.
Comenzamos a recorrer los caminos, y de los campos cercanos salían grupitos de bisbitas y alondras.
Al llegar a unas ruinas observamos con el telescopio y encima del murete localizamos un mochuelo descansando. A lo lejos algún milano real y un aguilucho lagunero y en los arbustillos cercanos algunos gorriones y trigueros. De repente, un pito real se posó en el muro cerquita del mochuelo. Aunque por aquí hay poco arbolado, tiene mucha querencia por esta finquita. Ahí lo hemos visto otras veces que hemos hecho esta excursión.

Foto: Juan Pablo de la Fuente.

Al cruzarnos con unas paisanas nos cuentan que si venimos a ver avutardas, ellas hacen días que no las ven. Nosotros a lo nuestro, confiando en que tarde o temprano aparecerán. Localizamos en las ramas laterales de una retama a una hembra de esmerejón. Emprende el vuelo y levanta a dos Gangas Ortegas. No sabemos si era su objetivo, pero lo cierto es que persigue a una de ellas hasta que esta se echa al suelo y el esmerejon continua con su vuelo rasante, perdiendose en la lejanía.

Foto: Juan Pablo de laFuente.

Al buscar en el barbecho encontramos cinco ortegas comiendo. Después otras cinco en vuelo que se posan cerca. En total diez individuos. Esta era una de las especies que esperabamos ver y las disfrutamos.
Continuamos camino y ni rastro de avutardas. En vuelo unas grajillas hacia unas ruinas y un bandito de pardillos con algún verderón se posan en unas retamas.

Foto: Juan Pablo de la Fuente.

Desde un alto, aprovechamos para otear el horizonte. Bastante lejos observamos una treintena de avutardas. Al pasar por el camino una persona con una bici, levanta a varias que se acercan un poco más hacia nuestra posición.



Foto: Juan Pablo de la Fuente.

Junto al camino donde estábamos, encontramos plumas, síntoma de presencia de avutardas en ese mismo sitio pero en otro momento.

Foto: Juan Pablo de la Fuente.

También pudimos observar un grupito de avefrías y un ratonero. Aunque no pudimos ver las avutardas cerquita, nos fuimos muy contentos de los momentos vividos.

Foto: Juan Pablo de la Fuente.

martes, 9 de diciembre de 2014

Estepas de Talamanca.

Ayer, 8 de diciembre, hicimos una excursión a las estepas cerealistas de Talamanca del Jarama (Madrid). Visitamos la ZEPA declarada para proteger a las aves esteparias. Nada más comenzar nuestro camino y una vez pasadas las primeras fincas con perros, comenzamos a ver las primeras alondras (Alauda arvensis), a la postre, la especie más abundante.


Algunos bisbitas comunes, y a lo lejos, el primer grupillo de avutardas. Bastante asustadizas por cierto.


Llegamos a una pequeña zona con algo de vegetación, zarzas y alguna construcción en ruinas, donde vimos gran parte de las especies del día. Jilgueros y pardillos alimentándose en los cardos y en el suelo, alguna tarabilla común, un pito real, un alcaudón real en su atalaya, un mochuelo descansando en un murete, trigueros, gorrión chillón, curruca cabecinegra y más alondras y bisbitas, además de un grupillo de 13 avefrías en vuelo.


Siguiendo nuestro camino descubrimos más avutardas, en total fueron 82 en tres grupos de 25, 9 y 48.
Algunos milanos reales sobrevolaban los campos y los grupitos de urracas también hacían acto de presencia. Banditos de verdecillos y verderones se alimentaban de semillas mientras una pareja de curruca rabilarga se dejaba ver en una retama.

En el borde de un sembrado descubrimos un par de Ortegas que tras ver que no representabamos un peligro estuvieron alimentándose.


Después 6 individuos más, casi invisibles en su perfecto camuflaje con piedras y terruños. También tuvimos la suerte de ver una en vuelo, pudiendo observar su característica panza de color negro.


Pero tuvimos suerte de compartir uno de esos momentos inigualables en la naturaleza. Un halcón peregrino levanta vuelo desde una roca en la que estaba posado. Algo más alejado, levanta vuelo un bandito de unas 50 alondras. el halcón se dirige hacia ellas. Una alondra queda aislada y el halcón la convierte en su objetivo. Primero un lance frontal que esquiva la alondra y seguidamente una consecución de ataques del halcón, cogiendo un poquito de altura y lanzando picados que magistralmente burlaba la alondra. En total 7 u 8 ataques. Finalmente los perdimos de vista sin saber como habrá acabado la acción.
Momentos como estos son los que nos hacen repetir una y otra vez nuestras salidas al campito.