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sábado, 10 de marzo de 2018

Viaje a Santoña 7

Desde el mismo punto y a los pocos metros, vemos como un cormorán grande sale del agua con un gran pez en el pico. Después de algunas maniobras y no con poco esfuerzo, vemos como su cuello se va engrosando y el pez va bajando hacia el estómago, simplemente alucinante.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo). Foto: Enrique Pérez.
En una de las boyas del puerto, descansa un charrán patinegro, especie que ya vimos tirándose en picado a pescar por el puente de Cicero-Montehano.

Charrán patinegro (Sterna sandvicensis)
Continuamos nuestro viaje hacia Noja. No nos podíamos entretener mucho. Desde la furgo vemos como en su marisma hay fochas, algunos frisos y un aguilucho lagunero. En los roquedos de la playa descubrimos un grupito de 7 vuelvepiedras. Proseguimos hacia las marismas de Joyel. Preciosas marismas con un paisaje muy diferente de las de Santoña.

Marisma de Joyel
En uno de los recorridos que hay con pasarelas de madera hacia unos molinos, descubrimos a esta preciosa mariposa, una pavo real (Inachis io).

Pavo real (Inachis io)
A la vuelta sigue en la zona, y muy cerquita, una lagartija se solea y nos sorprende con un rápido movimiento para intentar capturarla sin éxito.

De aves no hay gran cantidad y variedad. Descubrimos a un picogordo en la vegetación circundante, alguna tarabilla y un par de buitrones en el carrizal. Fochas, frisos, garza real, garceta común, archibebe claro, un par de cisnes y alguna gaviota patiamarilla, es el resto de aves que observamos.

Gaviota patiamarilla y archibebe claro
El viaje tocaba a su fin, era el momento de volver al alojamiento y regresar hacia nuestro colmenar natal, con las espectativas pajariles cubiertas y con la convivencia de un grupo de amigos que cada vez se consolida más. Lo pasamos fenomenal. Algún día repetiremos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Viaje a Santoña 5

Al llegar al convento de Montehano, se había levantado una brisilla fresca y ligeramente desagradable. Aún así nos asomamos a ver que veíamos. Vimos lavandera cascadeña, zampullín cuellinegro, somormujo lavanco, archibebe común y algún archibebe claro.

Archibebe claro (Tringa nebularia). Foto: Eduardo Ramírez.
Arrimados al murete del convento, ligeramente aguardados del viento, aprovechamos para comer tranquilamente.

Parada a comer. Foto: Eduardo Ramírez.
Una vez comidos, nos dirigimos hacia la localidad de Colindres. En un pequeño polideportivo de hierba, descansaban algunas gaviotas patiamarillas y sombrías, además de estorninos negros y pintos. También se dejaron ver algún colirrojo tizón y un par de cornejas. Al bordear llegamos a un paseo que transcurre por la orilla de la ría. Se produce una buena espantada de las gaviotas y otras limícolas y en el cielo descubrimos la silueta de un gavilán. En la vegetación del paseo, algún carbonero, petirrojos y varios jilgueros.

Jilguero (Carduelis carduelis)
A lo lejos, en las barras de arena y pedregosas que se quedan al descubierto cuando baja la marea, descubrimos un montón de limícolas. Además de los habituales zarapitos trinadores y reales y los archibebes claros y comunes, vemos un vuelvepiedras, una treintena de ostreros, dos correlimos gordo y varios centenares de correlimos común.

Correlimos común (Calidris alpina)
Abundan en la zona los guapísimos silbones europeos, y tenemos la oportunidad de ver el dimorfismo sexual entre machos y hembras.

Silbón europeo (Anas penelope)
En las orillas más cercanas se mueven una veintena de chorlitejo grande y se muestran confiados varios chorlitos grises. Después de este atracón, decidimos movernos hacia el puntal de Laredo.

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)
Allí, el viento es más intenso. Damos una pequeña vuelta y logramos ver un colimbo chico. Tomamos un cafecito para entrar en calor y nos acercamos al puerto deportivo, donde vemos un martín pescador y varios cormoranes. Empieza a atardecer y regresamos a casita. Como broche final a un gran día, una lechuza se nos cruza por delante, ya en la localidad de El Castillo, donde estamos alojados.