Mostrando entradas con la etiqueta Búho real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Búho real. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de enero de 2025

Salida a Cascadas del Hervidero.

Para celebrar la llegada del 2025, ya hemos realizado nuestra primera salida pajarera del año. En este caso nuestra excursión dirigió nuestros pasos hacia las Cascadas del Hervidero en San Agustín de Guadalix.
Los primeros pajarillos que observamos fueron un grupito de mitos. Después escuchamos el reclamo de un lúgano y le vimos alimentarse de los frutos del aliso. Al poquito detectamos un grupo de unos 60-70 en otro aliso.

Lúgano. Foto: Ángeles Sacedón.

Lúganos. Foto: Ángeles Sacedón.

En un momento dado, echaron todos a volar perfectamente sincronizados. Varios pinzones comunes se movían por la zona, y a nuestro compi Samuel, le pareció escuchar algún pinzón real, pero desgraciadamente no le pudimos observar.
En los tendidos eléctricos observamos posados algunos estorninos, y entre ellos, también un par de gorriones chillones.
La tarde caía, y era el momento de buscar a uno de los protagonistas del día. En los cortados rocosos escuchamos el reclamo del búho real. Su excepcional plumaje críptico, nos hacía imposible encontrarle, aunque seguía reclamando, cuando se movió y se volvió a posar, le pudimos observar.



Búho real. Foto: Ángeles Sacedón.

Seguía con sus reclamos, e iba cambiando de posadero cada poco tiempo. En la lejanía otro individuo le respondía. En uno de sus cortos vuelos, se posó en un roquedo, dejando su silueta recortada contra el cielo.

Búho real. Foto: Ángeles Sacedón.

Búho real. Foto: Ángeles Sacedón.

Después de la emoción y la satisfacción de haber disfrutado de la mayor de las rapaces nocturnas,era el momento de ir regresando hacia los coches con la ilusión de poder escuchar el ulular del cárabo, en esta ocasión sin éxito, otra vez será.
 

lunes, 23 de diciembre de 2024

Búhos reales urbanitas

Una vez más tenemos noticias de los búhos urbanos "colmenareños", o que, al menos, visitan el casco urbano algunas noches.



Son ya varios años los que llevamos escuchándolos y viéndolos por diferentes espacios del pueblo.



En las últimas semanas una pareja se ha dejado ver por la zona del Portachuelo.


Y por allí nuestro compañero Daniel de la Peña los ha podido retratar y nos ha cedido sus fotografías.


 Más sobre los búhos reales urbanitas, en estas entradas antigüas

https://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2020/04/diario-pajaril-del-confinamiento-13.html

https://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2020/11/fermin-un-buho-muy-urbano.html

https://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2022/10/de-fermin-y-otros-congeneres.html

jueves, 16 de febrero de 2023

Mónica y los búhos

Much@s sabréis ya de la presencia continuada de los búhos reales en el casco urbano de Colmenar Viejo.

http://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2022/10/de-fermin-y-otros-congeneres.html

La majestuosidad de esta especie, ha hecho que hayamos coincidido en varios de los avistamientos, diferentes amantes de los búhos.

En esta ocasión, quiero dedicar esta entrada a Mónica y su familia.

Mónica es una vecina colmenareña, a la que le viene el amor hacia esta especie desde hace muchos años, llegando a ser una coleccionista de diferentes objetos que tienen a esta rapaz nocturna como protagonista.

Ese cariño por la especie la compartía con su padre, desgraciadamente fallecido en junio de 2022.

Alejada de Colmenar, con el duelo por su padre, recibe la noticia de Julián, su marido, de que un búho real, había sido rescatado en su trabajo, en la planta de escombros que hay junto al vertedero, el 12 de Julio. Tras un análisis visual minucioso por parte de los agentes forestales, se lo llevan y lo liberan.


La casualidad o el destino, hizo que el 10 de agosto, día en el que Mónica con sus hijas (Julia y Mirian), fueron a la piscina Municipal, al buscar la sombra de un gran pino, entre sus ramas, volvieran a localizar a tan bello animal. Desde ese momento, para Mónica y sus hijas, era Antonio, el padre de Mónica y el abuelo de las niñas.
El 19 de septiembre, recibe el aviso de que hay un búho en el tejado del ambulatorio norte. Al llegar, allí lo encuentra para grandísima alegría. Curiosamente ese día era el aniversario de sus padres.


El 15 de octubre, tras ver un aviso por facebook, lo vuelve a encontrar en la Basílica.


El 23 de noviembre, una de sus mejores amigas, mientras bajaba de un paseo a Remedios, sobre las 20:30h, lo descubre posado en un poste de telefonía.




El 21 de diciembre lo volvieron a ver en el ventanuco de la Basílica. Después lo vería el 2 de enero y el día de reyes en el entorno de la Basílica.



Mónica acude  a los avisos de sus amigas cada vez que se sabe del búho, y se lo agradece enormemente. A sus Laus, Sary, Ana, Elvira, Isa, Mary

Esta entrada va dedicada a Mónica, Julia, Miriam, Julián, La madre de Mónica, y por supuesto, a Antonio, y a tod@s l@s amantes de tan preciosas aves.

lunes, 2 de enero de 2023

Los últimos días del año.

Para terminar el año, hemos realizado un par de salidas con diferentes objetivos. El lunes 26 de diciembre, después del fin de semana navideño, aprovechando la festividad, aprovechamos para bajar los excesos con una agradable ruta para todos los públicos.

Foto: Eduardo Ramírez.

La ruta en cuestión era en San Agustín de Guadalix, remontando el río del mismo nombre, hasta las Cascadas del Hervidero.

Foto: Eduardo Ramírez.

Uno de los objetivos era ver indicios de presencia de nutria. En repetidas ocasiones nos acercamos a la orilla del río y revisamos las diferentes rocas.

Foto: Eduardo Ramírez.

En una de ellas encontramos lo que buscábamos, algunos excrementos que depositan en sitios prominentes del cauce del río (rocas o troncos), para marcar sus territorios.

Foto: Eduardo Ramírez.

Continuando el camino, en algunos charcos con su correspondiente barro, descubrimos varias huellas. Principalmente de perros, jabalíes, y una posible de gineta.

Foto: Eduardo Ramírez.

L@s niñ@s se entretuvieron con nuestras reglas, midiendo algunas de ellas.

Foto: Eduardo Ramírez.

Atardeciendo llegamos a las cascadas, y disfrutamos de este precioso rincón.

Cascada del Hervidero. Foto: Rosa Mª Franco

Con la caída del sol, esperamos impacientes a escuchar el reclamo del búho real. Pasaban los minutos y no llegaba ese mágico momento. Cuando estábamos a punto de retirarnos, ya recogiendo el telescopio, apareció volando un individuo y se posó en lo alto de una encina, recortando su silueta contra el cielo.

Foto: Rosa Mª Franco

Después de disfrutarlo un buen rato, y sin que emitiera ni un solo reclamo, regresamos con nuestras linternas y frontales, sin conseguir escuchar el reclamo del cárabo, lo que era nuestro tercer objetivo de esta excursión.

Foto: Rosa Mª Franco

El día 30, penúltimo día del año, la excursión nos llevaba a las estepas cerealistas de Talamanca y Valdetorres del Jarama.

Foto: Eduardo Ramírez.

Nuestro objetivo, encontrar varias de las especies de aves que están estrechamente ligadas a estos hábitats.
La primera parada fue en Talamanca. En un recorrido de unos 7-8Km ida y vuelta, observamos buen número de trigueros, alondras, tarabillas y algún alcaudón real, además de 3 machos de aguilucho pálido, pero ni rastro de avutardas.

Foto: Eduardo Ramírez.

De ahí nos trasladamos a Valdetorres. En un pequeño recorrido, las esperanzas de observar avutardas se iban desvaneciendo, hasta que tuvimos la suerte de observar un par de individuos en vuelo.

Foto: Eduardo Ramírez.

Fue en nuestra tercera parada, también en otra zona de Valdetorres, donde descubrimos un grupo numeroso de la más pesada de las aves voladoras ibéricas.


38 individuos pastaban enfrente de nosotros, y 11 individuos más a un centenar de metros.

Foto: Eduardo Ramírez.

Foto: Eduardo Ramírez.


Revisando los campos más alejados, descubrimos otro grupo de varias decenas.

Foto: Eduardo Ramírez.

Nos deleitamos pausadamente de la observación de estas preciosas aves, poniendo un fenomenal colofón al pasado año 2022.

martes, 4 de octubre de 2022

De Fermín y otros congéneres

La historia de Fermín o del búho real urbano, viene desde el año 2020, en pleno confinamiento, cuando nuestro compañero Arsenio lo detectó en un tejado de los adosados del Mirador, cerca de la calle Tomás Bretón 

Durante el otoño-invierno de 2020, le localizamos ubicado en los pisos en construcción (abandonados) del antiguo campo de fútbol del Colmenar, en la corredera, desde donde se desplaza y se le ve y escucha, por diferentes zonas de Colmenar.

Después de perderle la pista durante algún tiempo, en diciembre de 2021 volvimos a localizarlo en la torre de la Basílica, donde estuvo casi una semana, desde donde reclamaba y consiguió atraer una hembra. Desgraciadamente no debieron encontrar las condiciones necesarias para criar en tan espléndido lugar.

Después de otro largo periodo sin saber de él, este verano ha vuelto a irrumpir con fuerza, dejándose ver descansando en pinos de la piscina municipal, en Vistanevada, en urbanización Santa Lucía y escuchado por los Residenciales y Fuentesanta. Muchos vecinos disfrutaron atónitos de su belleza.

Y últimamente, hemos tenido un par de días en los que le hemos podido ver de nuevo en la Basílica. 

Aquí hemos podido constatar, que no todos los búhos que se han visto son Fermín, de hecho, debe haber varios individuos diferentes.

El 24 de septiembre, nuestra compañera Ana María, nos enviaba las fotos de los restos de un individuo encontrado muerto en el Alto Eugenio.


2-3 días después, nos llegaba un vídeo de los agentes forestales, de la liberación en el campo, de otro búho real rescatado en un jardín de Colmenar Viejo, de donde era incapaz de salir volando.
Por último, dos avistamientos, de posiblemente otro individuo, en la Basílica.
El pasado jueves 20 de octubre, nuestro compañero Manuel, nos daba el aviso. Rápidamente nos desplazamos hacia la Basílica, y allí estaba, en un ventanuco descansando.


De vez en cuando, algún ruido le hacía desperezarse y deslumbrarnos con sus increíbles ojos anaranjados.



No tenía mayor preocupación, se sentía seguro en las alturas, aunque en varias ocasiones oteaba todos los alrededores en todas direcciones para seguir constatando que no había ningún peligro.





El día estuvo fresco, e incluso cayó algo de lluvia, lo que le hizo permanecer impertérrito en el improvisado escondrijo.


Al atardecer, esto nos narraba Arsenio acompañado de otras personas que no quisieron pasar la oportunidad de observar a este imponente depredador: 

"Varios compañeros coincidimos ayer, sobre las 7 de la tarde, en el entorno de la iglesia observando al búho real. Se recogió una egagrópila en el suelo.

A la media hora se desplazó al tejado del cole de enfrente; a los 10 minutos voló de nuevo al tejado de la iglesia donde fue acosado por urracas y un cernícalo.  Después quedó tranquilo.
Sobre las 9 regresamos al lugar y ya no observamos su presencia en esa zona del tejado".



Cuatro días tuvieron que pasar para volver a relocalizarlo en la Basílica. El pasado lunes 3 de octubre, sobre las 9 de la mañana fue localizado por Begoña, en el mismo ventanuco de la ocasión anterior. Poco después, quizás acuciado por el calor y el sol que le pegaba de lleno, se desplazó a la zona oeste del templo, acomodándose sobre un nido de cigüeña bajo la espadaña y una campana. Ahí fue localizado por Juanjo. Las urracas también le tenían localizado y aunque suelen ser muy poco beligerantes con la especie, en esta ocasión no le molestaron mucho.





En la sombra que le proporcionaba la nueva ubicación, descansaba ajeno a sonidos de campanas.



Aunque de vez en cuando, el vuelo de palomas, o ruidos procedentes de la calzada, le hacían ponerse en guardia.


Al atardecer ahí seguía, vigilante, con los ojos abiertos, ya mucho más activo. A las 19:55h emprendió el vuelo hacia la zona de la Casa de la Juventud/Magdalena.


El vuelo de algunas cigüeñas que ya estaban cómodamente en sus dormideros y de grupos de palomas espantadas de los tejados, nos hizo sospechar que debía andar por la zona. Un par de reclamos me llamaron la atención, y al salir a la terraza, ahí estaba, en lo alto de un tejado de la calle Extremadura, de donde volvió a volar hacia el sureste, no volviéndolo a detectar más en la noche.


Se da la circunstancia, que el domingo 2 de octubre, nuestros compañeros Manuel y Carmen, además de algún vecino, escucharon el lúgubre canto de un cárabo que estuvo posado unos segundos en una chimenea de la calle Pedro López. El cárabo es una especie de búho, más pequeño que el real, y de hábitos más forestales, que en estos momentos también realizan movimientos para encontrar nuevos territorios.

Un lujazo y un disfrute el poder ver y escuchar a estas especies en pleno casco urbano.