Con una bandeja de plástico o recipiente similar y unas migas de pan se puede ayudar a diferentes especies de aves a pasar el duro invierno. Esta fue la idea principal por la que se me ocurrió poner un comedero en el alféizar de la ventana de mi casa, un cuarto piso en Colmenar Viejo (Madrid).
Mis espectativas no alcanzaban más allá que la alimentación y observación de los comunes gorriones (Passer domesticus), pero la sorpresa ha sido mayor. Quizás por el invierno con tantas nevadas que estamos teniendo el comedero ha sido utilizado en buen número y a diario por estorninos negros (Sturnus unicolor) y con menos frecuencia pero con cierta regularidad por al menos 2 colirrojos tizones (1 macho adulto y 1 hembra o macho de primer año). Ambas especies son las que se pueden ver en el video.
De manera puntual lo utilizaron también un petirrojo (Erithacus rubecula) y un mirlo común (Turdus merula) y esta mañana han andado muy cerquita un herrerillo común (Parus caeruleus) y un macho de roquero solitario (Montícola solitarius).
Con la sensación de haber beneficiado a estas aves en días de escasez y el indudable disfrute personal, animo a todo el mundo a poner sencillos comederos en las ventanas de casa, eso sí, siendo conscientes de que tiene algunos efectos secundarios (cantidad y variedad de deyecciones).

Pues bien, la mañana del sábado nos acercamos a verificar lo que nos pareció ver de lejos la tarde del viernes. Se trata de una zona de pastizales con árboles dispersos.









Durante el recorrido, hemos podido observar diferentes tipos de aves, saliendo a nuestro paso con cierta frecuencia los simpáticos petirrojos (Erithacus rubecula).
Todo el recorrido se desarrolla por la orilla del río Manzanares, en una de las zonas de su tramo medio mejor conservadas, con aguas remansadas y buenas representaciones de vegetación ribereña como saucedas, juncos y eneas.