Desde aquí animamos a todo el mundo a asistir.
Antes de comenzar el paseo junto a la orilla del río, nos dieron la bienvenida una pareja de corzos que corrían ladera arriba y que cuando se encontraron a una buena distancia se dejaron observar bien a través del telescopio. En el mismo parking, un precioso macho de escribano soteño hacia lo propio con sus melodiosos cantos.
En el río pudimos observar lavandera cascadeña. También escuchamos trepador azul, jilgueros y pardillos y en una de las veces que levantamos la mirada, descubrimos en el cielo un pequeño grupo de 7 grullas que unido a un bandito de unas 20 avefrías vistas con anterioridad, nos hace ir pensando que el frío se acerca.
Los paisajes que se observan desde la ermita son espectaculares. Enormes paredes verticales que caen más de 80m hasta el agua del Duratón, en este punto más ancho por el cercano embalse de Burgomillodo.
Con estas preciosas vistas comimos a la sombrita, mientras desde los cortados ascendían los abundantes buitres leonados y aviones roqueros que encuentran aquí su lugar de descanso y reproducción.
A la vuelta, decidimos pasarnos por las lagunas de Cantalejo. Si bien se encontraban prácticamente secas, pudimos observar un macho de aguilucho pálido, una garza real entre la vegetación, lavanderas blancas, bisbitas comunes, totovías, zorzales comunes y charlos, rabilargos y algunos cernícalos vulgares cazando.

Con un día soleado y de temperatura muy agradable, los participantes disfrutaron de un buen desayuno al solcito, pudieron observar ciervos, gamos y jabalíes a través de un telescopio y por último se realizaron análisis para comprobar el estado de conservación del río Manzanares.

Análisis químicos, variedad y cantidad de la vegetación de ribera y la identificación de los macroinvertebrados acuáticos presentes., nos dieron como resultado que el río Manzanares en este tramo medio se encuentra en un estado de conservación bueno.
De la familia de las garzas podemos destacar la presencia de una garceta grande (lleva al menos 3 semanas), 6 ó 7 garzas reales, 1 martinete juvenil y dos garcetas comunes.
De todas las garzas "blancas", la garceta común se distingue de las demás, entre otras cosas, por tener la pata negra y el pie amarillo, como se puede ver en la foto de abajo.
Gaviotas reidoras y sombrías, cormoranes grandes, cercetas comunes, cucharas, andarríos grande y chico, 2 avefrías, chorlitejos chicos, somormujos lavancos y un juvenil de correlimos común completaron la lista de especies acuáticas observadas.


Pero la primera gran sorpresa la encontramos justo antes de ascender a Marmota. Tras la llamada de atención de uno de los participantes, alzamos la vista y vimos una rapaz con la parte inferior blanquecina. La primera impresión fue una calzada o una culebrera, pero al mirar con los prismáticos, descubrimos que se trata de un águila pescadora (Pandion haliaetus). No es fácil de ver por estos lares, pero en los pasos migratorios siempre hay algunas que utilizan los embalses de Santillana, Guadalix y el propio del monte de el Pardo para realizar una parada y coger fuerzas para sus viajes migratorios.
Con este primer subidón ascendemos al cerro marmota y ante nosotros se abre un espectacular paisaje, con el embalse y el encinar del Pardo ante nuestros ojos.
Montamos el telescopio y, al instante, un buitre negro (Aegypius monachus) asciende en una térmica desde la ladera del cerro, a menor altura de donde nos encontramos y a escasos metros de nosotros. Al poco comienzan a llegar también buitres leonados (Gyps fulvus) a coger las mismas térmicas, haciendo posible unas observaciones cercanas e inolvidables para todos los presentes.
Pero como no sólo de aves vive el hombre, con el telescopio comenzamos a observar la demás fauna del monte de El Pardo.
Jabalíes y gamos campan a sus anchas

Y desde todos los rincones se puede escuchar la berrea del ciervo.
Pero todavía nos quedaba disfrutar con varias de las especies emblemáticas de este paraíso natural tan cerca de la capital.
En varios momentos descubrimos al águila imperial en vuelo, en alguna ocasión haciendo espectaculares picados, vuelos nupciales y otro para acabar posándose en una torreta eléctrica. Me atrevería a decir que vimos al menos 4 individuos diferentes.
Otra de las especies que esperábamos ver era la cigüeña negra (Ciconia nigra). Puntual a su cita, siempre utilizan el embalse de El Pardo para sus paradas en su migración postnupcial, descubrimos a lo lejos 2 individuos posados, pero al rato, observamos un total de 3 cogiendo una térmica y emprendiendo viaje dirección sur, hacia sus cuarteles de invierno en África.
Completaron este espectacular día una culebrera, un gavilán y un milano real.
A destacar, en primer lugar, la presencia de una Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) que descansaba en las ramas de uno de los sauces que este año han sido engullidos por el impresionante nivel de agua que ha tenido el embalse.
Por otra parte, también hemos descubierto a otros dos individuos de la familia de las garzas.